Diseñan proyectos de la NASA desde Sacatepéquez

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Desde una oficina ubicada en San Lorenzo El Cubo, Sacatepéquez, al menos cuatro proyectos de la NASA son diseñados y construidos por Roberto Crespo, un ingeniero espacial con orígenes guatemaltecos que desde hace dos años se estableció en La Antigua Guatemala.

Actualmente, entre los proyectos que desarrolla se encuentra un telescopio espacial infrarrojo que se encargará de descubrir asteroides y cometas potencialmente peligrosos que se encuentran a 30 millones de millas de la órbita terrestre. Bajo el nombre de Near-Earth Object Surveyor (NEO Surveyor) se prevé su lanzamiento en 2026.

“Desde niño me fascinaba el espacio y los aviones. Pasaba horas con los legos armando y desarmando cosas lo que creo que me dio buena mente espacial para armar las estructuras que componen estos proyectos”, dijo Crespo al recordar que un pasatiempo lo llevó a construir proyectos espaciales que aportan a la exploración del espacio y el cuidado del planeta Tierra.

Unas vacaciones prolongadas

En 2019, Crespo decidió venir de vacaciones a Guatemala junto a su familia durante seis meses. Sin embargo, se estableció en el país del que migraron sus padres originarios de Atitlán y la Ciudad de Guatemala.

“Cuando vine a Guatemala estaba trabajando en diseño mecánico con la NASA específicamente con el Jet Propulsion Laboratory en Pasadena, California. En ese momento ya llevaba como 10 años de trabajar con la NASA prestando mis servicios de ingeniería”, afirmó.

Su primer trabajo fue en Rover Curiosity que fue lanzado en noviembre de 2011 para estudiar el planeta Marte. Aterrizó en el cráter Gale de ese planeta la noche del 5 de agosto de 2012, después de realizar una serie de complicadas maniobras.

A pesar de tener el conocimiento en ingeniería mecánica y aeronáutica, reconoce que Curiosity fue su primera experiencia con el mundo espacial. Un hecho que le hizo ver al gerente encargado de su contratación quien confió en su talento.

En el Rover Curiosity, Crespo fue el encargado de manejar dos cajas electrónicas, una que va dentro del robot y otra dentro de la nave que lo carga. “Los primeros dos años fueron de grandes desafíos, pero al final todo salió bien y con ello subió mi estatus dentro de la NASA para poder manejar ese tipo de proyectos”, declaró. Además, también trabajó durante cuatro años en un instrumento que mide el porcentaje de dióxido de carbono en la atmósfera.

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Al finalizarlo hubo una baja de trabajo, por lo que su siguiente paso fue en Disney. Ahí estuvo en el área de diseño de juegos mecánicos para Disney China, Japón y Francia. Ese periodo lo califica como “interesante y de aprendizaje”.

Trabajo a distancia
Luego de llegar a Guatemala, en marzo de 2021 lo contactan de nuevo para realizar proyectos con el Jet Propulsion Laboratory de la NASA. Una oportunidad que no imaginó que podría realizarlo desde Guatemala. Actualmente, una pequeña oficina en San Lorenzo El Cubo es su centro de operación.

“En abril del año pasado volví a empezar y estoy apoyando cuatro proyectos en el laboratorio”, agregó. Actualmente, es ingeniero especialista en cables de este tipo de proyectos, un título que recuerda adquirió gracias al Orbiting Carbon Observatory 3, la cámara especializada para analizar el dióxido de carbono.

La estimación actual del valor de la industria no satelital es de US$425 millardos, según Ronald J. Epstein, analista de Bank of America Global Research, un 25 por ciento mayor que hace cinco años y que prevén que alcance US$1.4 billones en 2030.

Por ElPeriódico

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