Giammattei en discordia con la CIDH

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RECHAZA INFORME ANUAL RESALTANDO ERRORES METODOLÓGICOS EN SU RESOLUCIÓN

En su intervención ante el Consejo Permanente de la OEA, el Presidente Constitucional reiteró su compromiso con la Convención Americana de Derechos Humanos.
Señora presidenta, en primera instancia y en este espacio tan importante, es imperativo afirmar que Guatemala es un país soberano y democrático, que reitera su compromiso con la Convención Americana de Derechos Humanos, señaló el gobernante.

Además el presidente Alejandro

Giammattei expresó su inconformidad con la resolución de la CIDH, en su informe anual del 2021, de incluir a Guatemala en su capítulo IV, sobre la situación actual en materia de derechos humanos.

En ese sentido, el presidente destacó una serie de errores metodológicos en la resolución de la CIDH.

Los errores del informe según Giammattei

El jefe del Organismo Ejecutivo señaló que el informe fue hecho público antes de su presentación oficial ante la Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos del Consejo Permanente de la OEA. Con estas acciones se ha alterado la costumbre y tradición en cuanto a su temporalidad y formalidad.

Oportunamente, el Estado de Guatemala expresó su inconformidad de manera enérgica y lamentó la decisión de la CIDH de incluir a Guatemala en el capítulo IV de la sección B, dijo el presidente.

Refirió que la situación actual del país en materia de derechos humanos y combate a la corrupción no corresponde y es contraria a los supuestos previstos en la citada sección de conformidad con lo que establece el Artículo 59 inciso e, relativo al capítulo IV.

Ante ello, indicó que lo anterior no se ajusta al criterio de inclusión que requiere la existencia de un acceso discriminatorio o un ejercicio abusivo del poder que socave o contraríe el Estado de derecho.

Señaló que tampoco existe una infracción sistemática de la independencia del poder judicial y, mucho menos, actos de insubordinación de las instituciones del Estado a la autoridad civil constituida conforme a la ley, en virtud de que el actuar de los distintos órganos de administración de justicia del país es independiente y en observancia de toda garantía constitucional y convencional.

No visibiliza acciones ni logros
En su alocución, el presidente también se refirió a que dicho informe no visibiliza las acciones, avances, logros y metas alcanzados por el Estado de Guatemala.

El informe no visibiliza acciones y gestiones estatales que se traducen en el esfuerzo y trabajo diligente de empleados y funcionarios públicos, los cuales abogan por el respeto irrestricto del ordenamiento jurídico interno y el marco convencional vigente en el país, expresó.

Asimismo, se demerita la inversión y gasto del erario en programas y acciones concretas para salvaguardar los derechos humanos de los habitantes o, en su caso, la reparación digna a las personas vulneradas en sus derechos fundamentales.

Refirió que el informe no se ajusta al criterio de inclusión que requiere la existencia de un acceso discriminatorio o un ejercicio abusivo del poder que socave o contraríe el estado de derecho.

Tampoco existe una infracción sistemática de la independencia del poder judicial y, mucho menos, actos de insubordinación de las instituciones del Estado a la autoridad civil constituida conforme a la ley. En virtud de que el actuar de los distintos órganos de administración de justicia del país es independiente y en observancia de toda garantía constitucional y convencional.

Errores metodológicos

El mandatario señaló que el apartado de Guatemala en el capítulo 4B se encuentra plagado de errores metodológicos que evidencian la falta de rigor jurídico y el sesgo ideológico que afecta a Guatemala.

Primero, el informe hace referencia y cuestiona resoluciones judiciales. La CIDH debe actuar en forma subsidiaria y no como una cuarta instancia dentro de las instituciones judiciales de un país. Tampoco es la CIDH revisora o juzgadora de las resoluciones internas, las cuales tienen regulados sus propios mecanismos de impugnación, dijo.

Además, cuestionó que esas resoluciones se tomaron sin que se hayan agotado en el ámbito interno todos los recursos. También se tomaron sin que exista un informe de fondo de la CIDH bajo el sistema de peticiones y casos es una clara arbitrariedad y un error metodológico grosero.

Segundo, el informe cuestiona las investigaciones en curso contra distintos fiscales y jueces que abusaron de su poder en el fuero interno. Los mismos violaron el debido proceso y violaron los derechos humanos de muchos ciudadanos.

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En algunos casos, hubo personas que murieron después de más de tres años de estar en prisión provisional, una figura jurídica que no esta reconocida en el ordenamiento legal. Pero la misma, fue puesta de moda recientemente, un defecto procesal que dejó la triste historia de la Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIG) en Guatemala, resaltó.

Cuestionar estas investigaciones socava nuestra institucionalidad y quebranta también el principio de subsidiariedad o complementariedad de la CIDH. Este gravísimo error metodológico evidencia un claro activismo ideológico carente de objetividad, expresó

Tercero, en el capítulo 4B se cuestiona que Guatemala haya firmado el Consenso de Ginebra. La misma que reconoce, como lo hace la Convención Americana de Derechos Humanos, la vida desde su concepción.

El gobernante dijo: ¿Cómo puede la CIDH cuestionar un acto soberano de política exterior que está en consonancia con el artículo 4 de la Convención Americana de Derechos Humanos?.

Existe otro error metodológico que evidencia una agenda en favor del aborto que se excede de sus competencias, porque la CIDH no debería ser un activista en estos temas, sino respetar la soberanía y la libertad de cada Estado para decidir sobre estos temas. Como la reciente sentencia que vimos aquí en los Estados Unidos al respecto, indicó.

Con ello, resaltó el presidente, la decisión de la CIDH contraviene el principio de subsidiariedad del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, existiendo una extralimitación en las funciones de la Comisión al ignorar los mecanismos constitucionales existentes en Guatemala para garantizar los derechos humanos a todos sus habitantes.

También, enmarcó que esto refleja una vulneración semejante al principio de subsidiariedad e implica el desdén de la CIDH a la democracia constitucional de Guatemala, resultando sumamente desacertada la decisión de la CIDH de ubicar a un Estado en el capítulo 4B.

El presidente añadió que aun en sus momentos más difíciles, este país ha cumplido en todo momento sus compromisos en materia de derechos humanos y ha brindado a la Comisión toda la información que ha solicitado.

la autonomía

En su discurso, el presidente guatemalteco invitó a la CIDH a reconocer y respetar la autonomía de los Estados en la protección de los derechos humanos. Asimismo, ajustar sus decisiones con objetividad y reconocimiento de los marcos jurídicos nacionales, sin sesgos ideológicos o políticos que polaricen a las sociedades.

También solicitó que se haga cesar la parcialidad sostenida e infundada en contra de Guatemala, lo cual será la base para la recuperación de la confianza y la coordinación que ha caracterizado la relación del Estado con este órgano.

Es preciso que trabajemos juntos en el fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, porque la ilegalidad y el irrespeto a la normativa que se comete hoy en contra de Guatemala mañana puede ocurrir en contra de cualquier otro país que somos.

AGN

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