Vivimos en una sociedad enferma que mata por placer

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No cabe duda que en Guatemala vivimos la ley del más fuerte, un país sin ley, en donde las autoridades están pintadas. Homicidios y femicidios a la orden del día. No justifiquemos a nadie, El Estado a través del Ministerio de Gobernación está llamado a resguardar la vida y los bienes de los guatemaltecos, según la Constitución Política de la República de Guatemala. Adicional a esto, los padres de familia tenemos que cuidar de nuestros hijos. Y si cometieron algún error, pues tomarlo con cabeza fría, ya que en esta vida física ningún humano es perfecto. Todos cometemos errores.

Si la hija sale embarazada no es momento de darle la espalda. Al contrario, es el momento justo para apoyarla. En la vida TODOS HEMOS Cometido ERRORES, Y QUIZÁ PEORES ERRORES. Muchas veces nuestros hijos por respeto no nos recriminan. Es momento de hacer frente común y denunciar cualquier individuo sospechoso en sus comunidades para que las autoridades encargadas del orden público vayan y hagan su trabajo. Independiente de todo, hagamos uso de la denuncia pública para apoyar la prevención del delito, y así evitamos que las féminas sigan muriendo a manos de inútiles cobardes y desalmados que se salen con la suya por la carencia de la prevención del delito.

Vivimos en una selva que sálvese quien pueda. Hagamos hincapié que los padres de familia también debemos cuidar hasta donde sea posible a nuestros hijos. Para que no sean presas fáciles de los malvados. Tristemente muchos de los crímenes quedan impunes, de tal manera que los delincuentes se ríen de las autoridades, de las familias y de la población en general. Hasta cuando los jueces van a castigar con severidad a los verdaderos responsables de tanto dolor para las familias. Nadie entiende el dolor de las familias. Vemos que cada día somos más indiferentes al dolor ajeno. Somos tan insensibles que nada nos importa. Reaccionamos solo cuando el asunto es con nuestra familia. Retomemos los valores de fraternidad, solidaridad y empatía.

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Como ejemplo, hoy una jovencita de apenas 22 años yace en una finca en Aldea Barillas. Esto no es para risa, sino para reflexionar. Porque hoy fue esta jovencita, mañana Dios no lo quiera puede ser su mamá, su hermana, su hija o su nieta. Reaccionemos esto no es es ni tiene porque ser normal. Independiente de todo, ninguna señorita o señora tiene porque morir a manos de ningún pícaro. A las damas si o si, les debemos respeto. Urge que los jueces pongan mano de acero inoxidable para escarmiento. Caso contrario seguiremos cada día peor.

Gracias por su preferencia y sintonía. Vamos por más…

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