Lo que parecía una cita odontológica terminó convirtiéndose en una pesadilla para varios vecinos de San Miguel Petapa, Guatemala.

En una clínica de la zona 1, donde el olor a anestesia y consultorio parecía normal, autoridades capturaron a María Xiomara Aguilar Meza, de 39 años, señalada de hacerse pasar por profesional de la salud para engañar a sus pacientes.

Según las investigaciones, las víctimas llegaban por un dolor de muela… y despertaban con otro dolor muy distinto: el de sus cuentas bancarias vacías.

De acuerdo con las denuncias, tras ser sometidos a supuestos procedimientos dentales, los pacientes quedaban bajo efectos de sedantes. Horas después, al revisar sus teléfonos o estados de cuenta, descubrían retiros y movimientos sospechosos en sus tarjetas de débito y crédito.

El Ministerio Público le atribuye los delitos de usurpación de calidad, hurto agravado y estafa. Las autoridades confirmaron que la mujer no contaba con acreditación profesional para ejercer como odontóloga, por lo que presuntamente operaba de manera ilegal dentro del establecimiento.

Ahora, la investigación busca establecer cuántas personas más pudieron haber pasado por el sillón dental sin imaginar que, además de una limpieza o tratamiento, perderían también su dinero.

El llamado es claro: antes de abrir la boca… verifique credenciales. Porque no toda bata blanca garantiza confianza.