La mañana parecía cualquier otra. El camino hacia el trabajo, la rutina diaria… y una motocicleta avanzando sobre el kilómetro 61, frente a la hacienda Santa Cruz Naranjo, ruta a Nueva Santa Rosa. Pero el destino ya estaba marcado.
Denis Geovani Torres Pérez, joven originario del cantón El Utzumazate, Barberena, no llegó a su jornada de albañilería. Fue interceptado por las balas que le arrebataron la vida en cuestión de segundos.


A su lado iba su padre, Edgar Yovani Torres Cárdenas, de 43 años, quien sobrevivió al ataque, pero quedó herido y fue trasladado de emergencia por la ambulancia municipal de Santa Cruz Naranjo al hospital de Cuilapa, Santa Rosa. Su vida cambió en un instante: de acompañar a su hijo al trabajo, a verlo caer sin poder hacer nada.

Pero lo que hoy estremece aún más a quienes lo conocían, no son solo los disparos… sino sus propias palabras.
Días antes, Denis había dejado mensajes en redes sociales que ahora resuenan como una despedida:
“disfruten cualquier ratito conmigo porque en cualquier momento me les voy”.
Y en otra publicación, escribió:
“por eso cuando yo muera cielito lindo nunca me dejes de amar”.
En sus redes sociales, el joven constantemente compartía mensajes y publicaciones relacionadas con la muerte, como si de alguna manera presintiera su destino, dejando frases que hoy, tras su trágico final, cobran un significado aún más inquietante para quienes lo conocían.
Hoy, esas frases ya no son solo palabras… son el eco de una vida que terminó antes de tiempo.
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