El silencio de los cañaverales se rompió la noche del domingo 22 de febrero. En un terreno apartado, entre surcos y tierra removida, terminó la búsqueda de Ingrid Magaly Zacabin Cacoj, de 34 años, cuya desaparición había sido reportada desde el pasado 9 de febrero bajo activación de la Alerta Isabel-Claudina.

Fue en una zona cercana a Cocales, en jurisdicción de Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla donde familiares y vecinos, armados únicamente con palas y esperanza, detectaron un punto con tierra recientemente alterada. La intuición —y los rumores que circulaban desde días atrás— los llevaron a excavar. Minutos después, la sospecha se convirtió en dolor: el cuerpo localizado correspondía a Ingrid Magaly.

El hallazgo no solo confirmó el peor de los temores, sino que abrió una escena marcada por interrogantes. Según versiones de pobladores, la mujer habría sido vista días antes en compañía de un hombre desconocido. Algunos incluso aseguraron haber escuchado gritos de auxilio en las noches recientes, provenientes del sector de los cañales.

Tras la confirmación preliminar por parte de los familiares, agentes de la Policía Nacional Civil y fiscales del Ministerio Público acordonaron el área para iniciar el procesamiento de la escena. Las diligencias buscan establecer con certeza la identidad mediante análisis forenses y determinar la causa exacta del fallecimiento, procedimientos que estarán a cargo del Instituto Nacional de Ciencias Forenses.

El impacto del caso se ha extendido más allá de Escuintla, alcanzando comunidades de Suchitepéquez y distintos puntos del país, donde ciudadanos exigen justicia y resultados concretos en la investigación.