La discusión del Presupuesto General de la Nación también comenzará a ganar espacio durante septiembre

El Congreso de la República inicia una semana marcada por la presión social y las diferencias políticas en torno al aumento del precio de los combustibles. Frente al Palacio Legislativo, en la zona 1 capitalina, continúa la presencia de manifestantes que exigen respuestas concretas, mientras la circulación permanece afectada en los alrededores del Centro Histórico.
Este lunes, la Junta Directiva y los jefes de bloque tienen prevista una reunión en Casa Larrazábal para definir el orden del día de las próximas sesiones plenarias. En ese encuentro se conocerá si las bancadas logran acuerdos para incorporar nuevos temas o mantienen la agenda legislativa pendiente de la semana anterior.
Hasta ahora, la propuesta de un nuevo subsidio para el diésel y la gasolina regular no ha sido incluida formalmente en para su discusión en el pleno. El proyecto continúa sin dictamen de la Comisión de Energía y Minas, aunque algún diputado podría solicitar que sea conocido y aprobado de urgencia nacional, procedimiento que necesitaría al menos 107 votos.

El tema también divide a los transportistas. Mientras algunos sectores solicitan una ayuda inmediata para contener el impacto del precio de los combustibles, otros rechazan que el beneficio sea entregado nuevamente por medio de las empresas importadoras y distribuidoras. Estos grupos plantean que cualquier apoyo económico llegue directamente al transporte colectivo y de carga.
Además del conflicto por los combustibles, el Congreso deberá continuar con iniciativas pendientes, la lectura y remisión de nuevos proyectos a las comisiones de trabajo y los procesos de fiscalización. Entre los asuntos legislativos figuran propuestas relacionadas con infraestructura, salud, medicamentos, protección al consumidor, recursos naturales y reformas administrativas.

La discusión del Presupuesto General de la Nación también comenzará a ganar espacio durante septiembre. Aunque su análisis corresponde inicialmente a la Comisión de Finanzas, las bancadas deberán iniciar negociaciones sobre el techo presupuestario y los recursos destinados a infraestructura, seguridad, salud y programas sociales.
El panorama dependerá de los acuerdos alcanzados entre los jefes de bloque. Si el subsidio vuelve a quedar fuera de la agenda, podría aumentar la presión frente al Congreso y generar nuevas movilizaciones. Si es incorporado, los diputados tendrán que resolver si existe respaldo suficiente y establecer de dónde saldrán los recursos para financiarlo.

Via:Periodista Juan Víctor Castillo
