Lo que inició como una efectiva acción policial terminó generando fuertes cuestionamientos. Agentes del Grupo de Reacción Inmediata Lobos (GRIL) de la Policía Nacional Civil (PNC) capturaron la noche del 1 de mayo a dos presuntos sicarios señalados de haberle quitado la vida a un joven de 22 años en plena calzada Jerusalén, Escuintla; sin embargo, en menos de 24 horas ya se encontraban nuevamente en libertad.
Los detenidos fueron identificados como Herson René Hernández, de 37 años, y Eddy Humberto González Herrera, de 24, alias “Coyota”. Según el reporte oficial, tras cometer el ataque armado, ambos intentaron escapar a bordo de una motocicleta Suzuki, modelo 2024, sin placa, pero fueron interceptados por agentes a escasos metros de la escena del crimen.


Durante la captura, los policías les incautaron una pistola marca Glock, dos tolvas y cinco municiones, arma que preliminarmente se presume habría sido utilizada en el hecho de sangre.
Además, las autoridades confirmaron que alias “Coyota” no es ajeno a la justicia, ya que registra antecedentes por homicidio en el año 2025, lo que aumenta la preocupación por su situación legal.
Pese a estos elementos, un oficio del Organismo Judicial de Guatemala revela que la jueza Mayra Liseth Álvarez Pérez resolvió otorgarles medidas sustitutivas, ordenando su liberación en un plazo menor a 24 horas tras su detención.

El caso ha causado indignación y abre nuevamente el debate sobre la aplicación de la justicia en hechos de alto impacto, mientras la investigación continúa para esclarecer lo ocurrido y determinar las responsabilidades correspondientes.






